VISITA DE LA VIRGEN PEREGRINA DE CAACUPE A LA DIOCESIS DE ENCARNACIÓN

Mons. Francisco Javier Pistilli Scorzara, brindó una reunión de prensa frente a la Catedral de Encarnación, donde dio a conocer su Mensaje y el Programa de Visita de la VIRGEN PEREGRINA DE CAACUPE, a la Diócesis de Encarnación, que será del miércoles 15 de Agosto al martes 30 de Octubre de este año.

MENSAJE DEL OBISPO:
¿Quien soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Lc 1, 43.
Mensaje de Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Francisco Javier Pistilli Scorzara, Obispo de la Diócesis de la Santísima Encarnación, en ocasión de la Misión Mariana de la Visita de la Virgen de los Milagros de Caacupé, del 15 de agosto al 30 de octubre de 2018.

Muy queridos fieles:
La Santísima Virgen María, Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, visita nuestra Diócesis y quiere llegar a todas las parroquias. Viene desde su Santuario para caminar entre nosotros, viene con gozo santo, llena de Gracia, para hacer que nuestros corazones salten de júbilo al renovar nuestra fe en Dios y nuestra confianza en sus obras maravillosas. María, misionera de Cristo, quiere obrar milagros de amor y de servicio a la vida, de conversión y de entrega al querer de Dios y a la vocación de ser discípulos de su Hijo Jesús.
Su llegada nos llena de alegría, nos hace sentir como su prima Isabel: ¿Quiénes somos para que la Madre de nuestro Señor llegue a nuestra casa? ¡Ella quiere llegar a nuestra casa, la comunidad parroquial! Cada comunidad la recibe con sus gozos y esperanzas, con sus fortalezas y debilidades, con sus logros y sus necesidades, con su pequeñez y su fragilidad. María es portadora de vida y de alegría. Nuestra humilde casa se va a llenar de su ternura, de su belleza, de su santidad.
Al igual que su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que no vino para ser servido sino para servir (Mc 10, 45), Ella no viene para recibir honores, sino para servir. María es servidora y quiere estar entre nosotros, porque quiere ayudar a sus hijos.

La visita de María es un bálsamo sanador y un alimento de nuestra vocación cristiana. Aprovechemos su visita y pidámosle con fe, que nuestras comunidades renueven su alegría de seguir a Cristo y se llenen de su Vida en la celebración de la Eucaristía y de los sacramentos, en la escucha atenta y comprometida de la Palabra de Dios, en el testimonio coherente de vida según el Evangelio, en la caridad con los más pobres, necesitados y vulnerables.
María, limpia y pura, llena de juventud y de dulce hermosura, quiere celebrar el Trienio con sus hijos más jóvenes. Pidámosle que Ella atraiga muchos corazones jóvenes a nuestra Casa, la Iglesia, que los abrigue con su cariño y los sane de toda tristeza, que los prepare para ser fuertes en su fe, limpios en su conducta, valientes para decir Si al llamado de Cristo, alegres y fieles para ser sus misioneros.
La Inmaculada, purísima desde su concepción, viene para llenar de esperanza a nuestras familias, para unirnos a todos en la gratitud por el don de la vida, para ayudarnos a cuidar a las mamás y a las que van a ser mamás, para que seamos mamás y papás fuertes, que cuidan y protegen a la familia, a la mujer, a los niños, los jóvenes y los ancianos, que aman a sus hijos desde su concepción. Pidámosle que Ella nos acompañe y nos ayude a ser signo de paz y esperanza, refugio y amparo de la vida de todos, en este tiempo marcado por corrientes de desprecio a la vida, de adicciones que destruyen el presente y el futuro de nuestros hijos, de pobreza espiritual y confusión moral.
Como Pastor de nuestra comunidad, me lleno de gozo al recibir en la casa de nuestra Iglesia Diocesana, a la Madre de nuestro Señor y Redentor. ¿Quién soy yo para que Ella me visite? Soy un humilde hijo suyo, que se une a su Magnificat, porque Dios puso su favor en mi sencillez. Soy un servidor, un misionero y un portador de la Vida, que le pide con fe más vocaciones sacerdotales y religiosas, junto con plenitud de vocaciones laicales cristianas, y quiero, que nuestra Diócesis sea misionera y misericordiosa en el caminar juntos de la fe.

Invito a todas las comunidades parroquiales a prepararse para esta visita con oración y espíritu filial, con reconciliación y comunión fraterna, con devoción y compromiso de discípulos y misioneros de Jesús. Queremos que la Casa Diocesana, formada por todas las comunidades parroquiales, se renueve, se fortalezca y se llene de vida y alegría.

La visita de la Virgencita de Caacupé se realizará del 15 de agosto al 30 de octubre del corriente. La recibiremos en la Catedral en la Solemnidad de la Asunción, donde iniciará esta misión mariana. Invito a que toda nuestra Diócesis aproveche esta visita avivando la devoción a nuestra Madre Celestial, tan arraigada en nuestro pueblo católico.
Por Su intercesión maternal reciban todos, la bendición de Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los tengo presentes en mis oraciones y les hago llegar mi cordial saludo de Padre y Pastor.
Encarnación, 8 de agosto de 2018
+Francisco Javier Pistilli Scorzara. P,Sch.
Obispo de Encarnación

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