MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Cuando éramos niños, jugábamos muchas veces a “cara o cruz”; y ahora que somos adultos debemos vivir a “cara y cruz”.
Porque la vida está así constituida: con muchas caras y no pocas cruces; y pretender prescindir de la cara para mirar solamente las cruces, es ser pesimista, es volverse misántropo y fatalista. Aunque cerrar los ojos a la cruz para mirar solamente la cara, es ingenuo y termina por desilusionar.
El cristiano debe admitir ambas: la cara y la cruz; la cara bonita del amor y la cruz fea del sufrimiento; la cara sonriente de la alegría y la cruz sinuosa de las lágrimas; la cara agradable del bien y la cruz desagradable del mal.
Y en todo: cara y cruz Dios no deja de estar presente; pero es preciso saber descubrir los caminos por los que llegan a nosotros la cara y la cruz, que no son caminos de la fatalidad, sino los del Señor que nos invita con ellos a construir el Reino.
La mano derecha y la mano izquierda de Dios, ambas son manos de Dios, y Dios tanto te ama cuanto te toca con la mano derecha como cuando te prueba con la izquierda. “A la nave concebida por el afán de lucro y construida por la sabiduría del artífice, es tu Providencia, Padre, quien la guía…mostrando así que puedes salvar de todo peligro” (Sab 14, 2-4).

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