COMUNICADO DE LOS OBISPOS DEL PARAGUAY

“Amen la justicia, ustedes que gobiernan la tierra, tengan para con el Señor los sentimientos que convienen, búsquenlo con un corazón sincero” (Sab, 1,1).
En nuestra Asamblea Plenaria Ordinaria, en clima de oración y de reflexión, los Obispos hemos examinado diversos temas que preocupan a todos, desde nuestro servicio a la Iglesia. Hacemos un llamado a la ciudadanía y en particular a las autoridades a reflexionar francamente sobre las diversas inquietudes que enfrentamos en los tiempos actuales.

La situación política y el narcotráfico
Manifestamos nuestra preocupación por  la evidente y activa presencia del narcotráfico cada vez más creciente en la sociedad y en la esfera política y que está permeando, inficionando y cooptando a todas las familias. Clamamos por la urgente salud moral de la nación, tarea de todos.
La institucionalidad del Estado paraguayo está seriamente comprometida y consecuentemente se ve degradada en su esencia natural que es la de buscar el bien común  y la dignidad de cada persona humana.

Nuestra palabra sobre la Justicia paraguaya
Reconocemos que hay avances  positivos con relación a la sanción de la Ley de Acceso a la información pública para un mayor control en el uso de los recursos públicos, con todo  debemos advertir que aún existe fuerte injerencia de otros poderes del Estado en la máxima instancia Judicial.
Señalamos la necesidad del desempeño de los jueces quienes deben “encarnar” el valor de la justicia y la verdad, independientes de presiones extrañas al oficio, asumiendo su compromiso leal y firme ante Dios, la Constitución y la nación paraguaya.
El conflicto social sobre el caso “Guahory”
Valoramos la apertura de las autoridades competentes para resolver  a tiempo y con sabiduría los frecuentes conflictos, mediante el diálogo y la cultura del encuentro. Les solicitamos seguir promoviendo el máximo esfuerzo a salvaguardar los derechos básicos de los pobladores desalojados, como en el caso de Guahory. Exhortamos a hacer lo mismo en semejantes  situaciones del territorio nacional.
La vida, don de Dios; nuestra tarea, cuidarla
La vida es un don de Dios y bien de la sociedad que todos debemos promover y defender. Las nuevas “colonizaciones ideológicas”, como la del género, aborto, eutanasia, buscan destruir la familia, no respetan la naturaleza ni la del matrimonio del varón y la mujer. No perdamos la libertad de la misión que Dios nos da, la misión de la familia.
“La Iglesia es un bien para la familia, la familia es un bien para la Iglesia. Custodiar este don sacramental del Señor corresponde no sólo a la familia individualmente sino a toda la comunidad cristiana” (Vaticano, XVI Asamblea General Ordinaria, 24/10/2015)
Fuente: CEP. Ciudad de Luque, 9 de noviembre de 2016.

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