Comunicado del Obispo de la Diócesis de la Santísima Encarnación

DIÓCESIS DE LA SANTÍSIMA ENCARNACIÓN
Encarnación, 28 de abril de 2016
El Rvdo. Padre Aurelio Martínez, SVD, es actualmente párroco de San Juan Bautista de Yatytay. Es un  religioso apreciado por los fieles y el clero de la Diócesis. Ha manifestado en su ministerio mucha dedicación en el servicio a la Iglesia y al bien de la sociedad, en especial en el sector rural y campesino.
Como Obispo no desconozco su sentimiento de pastor respecto de los fieles que acompaña.

Pero, en ocasión de las palabras referidas por el Rvdo Padre Aurelio Martínez, en la manifestación de campesinos en Pirapey 45, en abril de 2016, como Obispo de la Diócesis de la Santísima Encarnación debo decir que el mismo actuó por iniciativa privada, sin mandato del Obispo y que sus declaraciones no pueden ser interpretadas como la opinión de la Iglesia.

En el ejercicio del ministerio rezamos por todos y es una obligación de la Iglesia rezar por los gobernantes y por todas las autoridades, civiles y eclesiales. En consecuencia, la oración no debe ser orientada a proyectos electorales particulares ni contener propuestas personales respecto de los gobiernos.

Todo sacerdote ha recibido el ministerio para evangelizar, para cuidar del rebaño de Cristo, para edificar la Iglesia y promover el bien común. Desde nuestra misión de pastores, los sacerdotes en unión con el Obispo y al servicio de todos los fieles, estamos interesados en promover desde el Evangelio el bien común. Nos sentimos identificados con las palabras que el Papa Francisco pronunció en el Bañado Norte en su visita de 2015: “La fe sin solidaridad es una fe sin Cristo, es una fe sin Dios, es una fe sin hermanos.” La situación campesina no es ajena a nuestras preocupaciones, es parte de nuestras oraciones constantes. La Pastoral Social de nuestra Diócesis, desde la reflexión y la acción, busca acompañar, iluminar y ayudar a la vida de nuestros hermanos campesinos. Puede que sea poco aun lo que hacemos, nunca es suficiente, pero estamos creciendo.

La Iglesia es parte de la vida de nuestra sociedad y queremos aportar a la madurez social y política con palabras, gestos y acciones oportunas, prudentes y constructivas que fortalezcan la unidad y aseguren la paz social en el amor, en la comunión y en el desarrollo sostenido por el trabajo digno y las instituciones en justicia. En su magisterio, con sus palabras y sus gestos, el Papa Francisco nos ilumina a todos en el camino que promueve el diálogo, la colaboración de todos los sectores, la preocupación común por la vida social y política de nuestros pueblos.

Como Obispo de esta Diócesis dedico mi esfuerzo en el anhelo de pastorear con sacerdotes y con laicos que se esfuercen en asumir su propio rol con madurez social y política. Son los laicos especialmente los que deben liderar y vivir desde su fe el compromiso con la vocación política, que es “una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común.” (Evangelii Gaudium 205).

Pido a todos un ánimo sereno y un profundo respeto de las personas y de la paz social. Sigamos construyendo nuestra Patria promoviendo el bienestar y la justicia, arraigados en la misericordia de unos con otros.

Confiado en la Misericordia de nuestro Señor Jesucristo, que ofreció su propia vida por nuestra redención, y en la protección de la Santísima Virgen María, reciban mi bendición.

+ Francisco Javier Pistilli Scorzara
Obispo de la Diócesis de la Santísima Encarnación

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