DICIEMBRE: Este es el mes de la expectativa de la venida del Señor Jesús.

Es Cristo el que ha de venir y ha de venir para salvarnos; somos nosotros los beneficiados de su venida. Ese Cristo que es nuestro Hermano, primogénito de todos los predestinados, como lo llama San Pablo; nuestro Hermano que “debe comprendernos y ayudarnos.  Ese Cristo que es nuestro Amigo, que recibe todas nuestras confidencias y en el que podemos volcar todas nuestras angustias.  Ese Cristo que es nuestro Compañero de trabajo, pues lo tenemos junto a nosotros en todos los momentos de nuestros días y en todas nuestras actuaciones.  Ese Cristo que es nuestro Redentor, por cuya muerte nosotros tenemos Vida: la vida de la gracia.  Ese Cristo que es nuestro Salvador, que nos liberó de la muerte de la condenación y de la muerte del pecado, de la esclavitud de nuestras propias pasiones.  Ese Cristo que es nuestro Dios, a quien le debemos adoración profunda y amor sin límites.  Ese es el Cristo que tiene que venir y para cuya venida nos estamos preparando durante este tiempo de Adviento que es el mes de diciembre.
Que también este año se pueda cantar: “Gloria a Dios en los cielos, y paz a los hombres en la tierra”.

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