El Asesor Vocacional de nuevo se reintegra a su labor pastoral de la Diócesis de Encarnación

El P. Aldo Ariel López Portillo, Asesor de la Pastoral Vocacional de la Diócesis de Encarnación de nuevo se reintegró a su labor pastoral. El mismo participó del Diplomado de Pastoral Vocacional que se desarrolló en Bogotá Colombia del 3 al 28 de marzo. Dicho curso fue desarrollado por el Instituto Teológico Pastoral para América Latina (ITEPAL), del CELAM,. En el Diplomado se impulsó la reflexión teológica pastoral en el Continente y la formación superior de los agentes de pastoral de América Latina y el Caribe mediante la docencia, la investigación y la difusión para iluminar y fortalecer el compromiso de nuestras Iglesias particulares llamadas a comunicar la vida plena de Jesucristo y construir la comunión misionera con la fuerza de la Palabra en servicio a nuestros pueblos.
El P. Aldo, luego de su experiencia sintetizó “el tema de la cultura vocacional ya ha sido tratado ampliamente, en particular por Juan Pablo II, pero resaltaremos algunos aspectos fundamentales. Llamamos cultura vocacional al “clima”, el “humus” de donde surgen las vocaciones. Es el ambiente ordinario, donde se vive y se escucha la Palabra Viva que nos alimenta, orienta e interpela a responderle con nuestro sí. Una “tierra” donde de modo común la pregunta por el sentido de la vida, por el destino, la búsqueda y vivencia de la propia misión en la vida, es moneda corriente. La cuestión no es ya, qué tengo que hacer por el Reino, sino entender de modo ordinario la vida que la vida es un don que ha sido dado y en agradecimiento lo debo entregar. Cuando esto es vivido, rezado, madurado en el silencio de la contemplación, cuando voy ayudando a leer al otro su vida en el plan de Dios, cuando comienzo a mirar al mundo con la compasión de Jesús, surge la certeza de que la vida, el mundo, la vida de las personas, es tierra de misión. Este concepto de la vida, se transforma en una forma de trabajo, en una dinámica pastoral. Esta cultura vocacional, se transforma en acciones concretas que definen un modo de ver el Evangelio, la Iglesia, mi comunidad, mi vida, la existencia de las personas y mi lugar en el mundo”.

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