FELICES PASCUAS!!!

Queridos fieles de Encarnación
La vigilia pascual nos trae a la memoria nuestra historia, la que queremos contar porque nos vuelve a enseñar el por qué de esta gran fiesta. La creación del mundo y del hombre (Génesis 1, 1 – 2, 2) nos despierta el asombro por la grandeza y belleza de todo lo que Dios hizo y hace. La Alianza con Abraham (Génesis 22, 1-18) nos recuerda que nuestro camino es una historia con Dios, en la que Él mismo se acerca, llama, se compromete con nosotros para hacer que sus elegidos sean su pueblo. La lectura del camino del Éxodo (Éxodo 14, 15 – 15, 1) nos conmueve en la acción liberadora de Dios que conduce lejos de la esclavitud a la tierra de la promesa. Los profetas nos hablan al corazón para que entendamos que Dios es fiel y que inscribirá su ley en nuestros corazones y dará vida a los suyos. Es una historia sorprendente que tiene su momento más culminante en Jesús, el Cristo Resucitado que inaugura una nueva creación y una nueva Alianza.
Si la primera creación y la primera Alianza fueron sorprendentes y dieron razones para creer en Dios, esta nueva creación, victoriosa sobre el pecado y la muerte, y esta nueva Alianza, que ya nada ni nadie podrá reemplazar, es mucho más admirable. Esta nueva creación y esta nueva Alianza ponen en el centro de todas las razones a Cristo. Celebramos a Cristo y en Él celebramos nuestra nueva vida. Él se hace la razón de todo cristiano en el mundo que quiere ser protagonista de esta nueva etapa de la historia. Recordamos la historia para que nuestra memoria de Jesús sea más fuerte y clara, para que su Luz ilumine nuestras tinieblas y nos ayude a brillar con Él.
Cristo es Luz que nos da el sentido y la razón de todo lo que vivimos y hacemos. En medio de las vicisitudes de la vida, buscamos muchas veces razones que nos sostengan, que nos orienten y que nos motiven. La Pascua nos recuerda que es la persona misma de Cristo la razón en esta nueva creación y en esta nueva Alianza. Él es la Luz que nos da razones para:
*Creer en la justicia, porque el inocente, que sufrió injustamente por nuestros pecados, no pudo ser encadenado a la muerte. Él venció toda injusticia en su inocencia y su Padre lo sostuvo. Aunque en nuestro deambular terrenal tengamos que sufrir injusticias, hay una justicia sabia, infalible y bondadosa que no se olvida de ninguno de nosotros.
*Creer en la paz, porque el manso cordero que fue clavado en la cruz eligió rechazar toda violencia, rencor u odio, y en esa paz venció al mal.
*Creer en la verdad, porque todas sus palabras fueron ciertas y en su vida no hubo engaño, porque las mentiras de muchos quedaron al descubierto ante la autoridad del único que venció a la muerte.
*Creer en la belleza del espíritu y en toda belleza llena de Dios, porque el cuerpo glorioso del resucitado volvió a caminar sobre nuestro suelo, un cuerpo luminoso que no conoció la podredumbre, porque el cuerpo ferozmente desfigurado por el pecado de otros se mantuvo libre y limpio y devolvió a la creación su pleno sentido.
*Creer en la bondad, porque en sus labios solamente hubieron palabras de perdón, en sus ojos solamente miradas de ternura y misericordia para aquellos que los torturaron y mataron, porque regresó de la muerte no para buscar venganza sino para atraer a todos hacia sí.
*Creer en la fidelidad, porque nunca se apartó de los suyos, los que amó hasta el extremo, incluso cuando lo abandonaron y traicionaron, porque sostuvo sus promesas y regresó victorioso, y su fidelidad es eterna.
*Creer en la alegría de vivir, porque nos hace descubrir el sentido de cada vida, entregándose por todos, porque para Dios todos somos importantes y Él quiere que seamos sus hijos. En Él toda vida tiene sentido, la del no nacido, la del anciano, la del moribundo, la del enfermo, y Dios está con cada uno también en los momentos de cruz, pero la cruz es solamente una puerta que debemos y podemos superar con Cristo.
*Creer en la libertad de los hijos de Dios, que no se realiza con los bienes de este mundo, porque no son ni el poder, ni el placer ni el poseer los que realizan la libertad de los hombres, no es una vida entregada a lo mundano sino esa sabiduría que sabe ver todas las cosas en su sentido como escalones hacia una libertad plena, hacia esa dignidad de saber elegir lo mejor y renunciar a lo superfluo.
*Creer en el amor porque es lo único que nos hace perfectos, si amamos como Él nos amó, sin buscar nada a cambio, con ese amor que sigue haciendo nuevas todas las cosas devolviéndoles la salud y la plenitud que perdieron por el pecado.
Queridos todos, como cristianos que viven la Pascua, que no se quedan detenidos en el madero de la cruz, sino que avanzan con Cristo en su Luz, estamos llamados a ser Luz por Él, con Él y en Él. Hoy renovamos nuestro bautismo que nos hizo renacer a la vida nueva, que nos hizo ser parte de la nueva Alianza. Que la memoria renovada de esta Pascua nos encienda para iluminar, que cada uno pueda tomar en una mano la cruz y en la otra la luz. La cuaresma ha concluido, vivamos con María la Pascua de su Hijo y seamos luz de justicia, de paz, de verdad, de belleza sana, de bondad, de fidelidad, de alegría viva, de libertad plena y de amor perfecto.
Felices Pascuas,  ¡felices todos los que son luz!
+ Francisco Javier Pistilli Scorzara
Obispo de Encarnación

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