Hermosa Advocación de la Inmaculada Concepción de la Virgen de Itacuá

Miles de feligreses y peregrinantes nuevamente se hicieron presentes el 8 de diciembre para participar de la homilía central de la festividad de la Inmaculada Concepción de la Virgen de Itacuá y al mismo tiempo para  rendir su tributo de fe, sus plegarias y brindar sus promesas a la Virgen Milagrosa de Itacuá. La misa central estuvo presidida por el Mons. Ignacio Gogorza, Administrador Apostólico de la Diócesis de encarnación,  concelebrada por el Mons. Claudio Silvero y por párrocos del Decanato Encarnación.
Fueron horas de caminatas para muchos para llegar al Santuario, y luego una infinidad de alabanzas, oraciones y miles de piadosas solicitudes y recomendaciones para que la Virgen interceda por las almas de algún enfermo, por la fortificación del debilitado espíritu del pueblo y para emprender con más optimismo el próximo año.
Este año se resalta el aumento de peregrinantes con respecto a otros años, especialmente de personas jóvenes que llegaban en grupos unos con más devoción que otros. En el lugar se conjugaron fe, historia y naturaleza.
El Mons. Ignacio, al abrir la homilía central dijo que María siempre nos acoge en su casa pero también siempre quiere darnos algunos consejos para que como hijos podamos vivir unidos en el amor. Fraternalmente, solidarios los unos con los otros, quiere esa unidad dentro de la familia. “Este año el Papa Francisco nos invita a reflexionar sobre la Consagración al Servicio de la Misión, si bien los Sacerdotes y las religiosas somos los únicos consagrados, tenemos que recordar que todos los cristianos, desde el momento que es bautizado, es una persona consagrada. Desde el Bautismo somos hijos e hijas de Dios, por lo tanto, también son consagrados. Eso implica que todos somos llamados a ser santos y todos –por medio Jesús- fuimos hechos hijos adoptivos de Dios y por medio de Cristo, todos somos llamados a la participación de la Gloria de Dios. Santo significa sencillamente cumplir plenamente la voluntad de Dios. Centremos nuestra vida en Cristo, que sea Él el motor de nuestras vidas. Por eso me llamo cristiano, soy otro Cristo, por lo tanto, soy movido por ese Cristo que llevo adentro y si no nos identificamos con él con alguien que nos ilumina la vida, seremos perfectos imitadores suyo”.  

Resaltó y pidió a todos, coherencia de vida, para vivir en armonía, paz y amor, sólo así se podrá atesorar el Reino de Dios. Pidió que se destierre el individualismo, el interés particular, grupal y la corrupción que tan mal hace al país y a la sociedad, que afecta la búsqueda del bien común y el espíritu de servicio “Muchas veces desde nuestros cargos, nos olvidamos de servir y buscamos nuestros propios intereses, estamos enceguecidos con nuestro yo, de ahí que no hay respuestas a las necesidades que se ven en el pueblo. Se busca el tener, el poder y dominar, esa no es una actitud de santidad y mucho menos de consagrados. No hay justicia sin derechos y obligaciones, no hay amor sin justicias, y no hay justicias sin amor”.
Se dijo contrario a ciertos grupos que quieren cambiar el modelo de familia. Al respecto dijo, que no se puede cambiar por simple cultura, quien es el hombre y la mujer, y que incluso somos neutros, lo cual indica, que es el hombre  quien construye la persona y no Dios. “Tremendo, consecuencia de ello, se quieren cambiar la idea de lo que es la Familia. Esto va en contra de la Ley Natural. Dios nos creó varón y mujer”.
Finalmente dijo “Si hoy estamos aquí es porque algo venimos a pedir a nuestra Madre María, y les decimos Madre estoy cumpliendo con esto, estoy fallando con esto, dame la gracia que necesito para ser fiel hijo/a tuya, fiel a mi Padre Celestial. Pidámosle esa gracia de tal manera que salgamos de esta Eucaristía fortalecidos en nuestra vida de fe, consciente que como cristiano debo ir caminando con ese Cristo en mi corazón, tomando como lema de nuestras vidas, su ejemplo de vida, sus enseñanzas del Evangelio y sus normas que la Iglesia nos propone para la convivencia fraterna entre nosotros. Estoy seguro que la Virgen nos va a escuchar y nos dará lo que precisamos a todos nosotros y saldremos fortalecidos como comunidad cristiana y seremos constructores de una sociedad mejor, de la que tenemos hoy aquí en Encarnación e Itapúa, para que la bendición llegue a cada uno de nosotros y a nuestras familias, Que la Virgen nos siga protegiendo, bendiciendo, ayudándonos para que sigamos siendo hijos/as suyas y del Padre Celestial. Así sea.”
P. Andrés Czekaj OMI, en nombre de los Misioneros Oblatos de María, agradeció a los obispos Mons. Ignacio Gogorza y Mons. Claudio Silvero, por su entrega,  misión y trabajo pastoral –ambos se están retirando de la Diócesis- y pidió un reconocimiento mediante un cerrado aplauso. Igualmente agradeció a todos los padres presentes, religiosas, laicos y servidores que colaboraron para la festividad de la Virgen de Itacuá.
Al final de la ceremonia religiosa, el Movimiento Familiar Cristiano, brindo un significativo reconocimiento con un presente tanto al Mons. Gogorza y al Mons. Silvero.

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