Kurusu Ara en Paraguay

Cada 3 de mayo, la fe católica conmemora el Kurusu ára (Día de la Cruz). En la fecha, en muchas Iglesias se prepara una cruz adornada con chipas para compartir al final la eucaristía.
En el Kurusu Ára, se suele utilizar una cruz especial, normalmente una que tenga valor histórico y sentimental para la comunidad. La cruz se pone dentro de una gruta o un nicho decorado, que es construido previamente con ramas de laurel.
Kurusu Ára es una de las fiestas que incluye elementos decorativos como las golosinas y rosarios hechos de maní, los que muchas veces se reparten con vasos de mate cocido negro, bien caliente. Estos regalos son muy bien aceptados por los niños, que festejan esta fiesta tradicional cada año.
El Día de la Cruz se celebra en todas las comunidades Católicas del mundo, pero en Paraguay, la cultura guaraní le ha dado su toque especial, y es por esto que se construye una gruta con ramas de laurel y se disponen chipas con forma de animales, en tributo a Kurupí, deidad Guaraní que representa la fertilidad. Según Mauricio Cardozo Ocampo, Dionisio González Torres y Pablo de Carvalho Neto, los primeros religiosos llegados al Paraguay encontraron a los guaraníes con un rito al kurupi, consistente en alabanzas, danzas y abundante comida, casi en la misma semana del 3 de mayo, y que, en poco tiempo, los sacerdotes desviaron el destinatario de la celebración a la Cruz de Cristo. Por estos años, el Kurusu Ára se celebra principalmente en ciertas comunidades rurales y pueblos, además de barrios populares del país, más que en zonas urbanas, donde solo se sigue celebrando en las áreas más devotas y religiosas.
Las fiestas tradicionales religiosas, siempre son motivo de curiosidad para los que andan de paso, y de alegría para los lugareños, que aprovechan la ocasión para socializar y ver un espectáculo de calle distinto a lo que se ve día a día.
Leyenda de la Santa Cruz.
Una de las leyendas de la Santa Cruz (Legenda Sanctae Crucis ) menciona que la conmemoración del Kurusu Ára tiene su origen en una antigua tradición cristiana que data de la época de Constantino, Emperador de Roma. La leyenda cuenta que en la costa del río Danubio, el ejército romano se aprestaba a una guerra con los bárbaros. Los romanos tenían un ejército muy reducido y sin posibilidades de vencer al enemigo. En la noche previa a la batalla, Constantino duerme y en sueños ve una cruz brillante con una leyenda que decía “con este signo vencerás”.
Al amanecer, el emperador mandó construir la cruz que precedió al ejército romano en la batalla. Contra los pronósticos, los romanos lograron imponerse. A raíz de este episodio Constantino se convirtió al cristianismo y levantó varias iglesias. Posteriormente, envió a su madre, Santa Elena Augusta, a Jerusalén a buscar la cruz de Jesucristo. Santa Elena logró hallar la Santa Cruz de Cristo, que habría acontecido un 3 de mayo.
Pero más allá de las leyendas, la festividad de hoy nos lleva a reflexionar en la Santa Cruz como un signo de victoria: la de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, la del Bien sobre el mal, la de la Luz sobre las tinieblas.

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