MANIFIESTO JOVEN: Primavera con Cristo 2014. “Jóvenes, Defendamos la Vida y la Familia”

Los Jóvenes de la Pastoral de Juventud de la Diócesis de Encarnación, perteneciente al departamento de Itapúa, hemos sentido la necesidad de hacer oír nuestra voz, apoyados y confiados en nuestro Divino Maestro Jesucristo y nuestra madre María Santísima, para dar a conocer en primer lugar que esta Pastoral confía en el joven y apunta a la novedad y dinamismo que ellos ofrecen, buscando al mismo tiempo poder dar una respuesta a las nuevas preguntas y desafíos que se encuentran en el horizonte de los distintos proyectos de vida que tienen los jóvenes.
Es por eso que optamos por el Joven y queremos aprender juntos, de la mano con Cristo, dándole un sentido verdadero a nuestras vidas, “amándonos los unos a los otros como Él nos amó” (Jn. 15,12), recibiendo su Buena Nueva, apoyados siempre por su Palabra, su Vida y la entrega generosa de amor a la que Él nos llama.
Ante las distintas muestras de indiferencia y falta de amor que se dan en nuestro ambiente, nosotros queremos reafirmar los valores cristianos referentes a la vida, que son tan fundamentales para la edificación de la sociedad y más aún de la Iglesia Católica, sin dejar de lado los criterios evangélicos que son el motor de nuestra vida juvenil católica. Y es por eso que decimos, con firme convicción: Sí a la Vida, defendiéndola desde su concepción hasta la muerte natural, aceptándonos tal cual como hijos de Dios y haciendo ver a los demás que también lo son, defendiendo y optando por los más pobres, tanto material como espiritualmente. Decimos sí al Amor, como vocación propia de todos los hombres y mujeres, ya que ahí reconocemos al Señor y él nos ayuda a querer transformar las distintas estructuras de pecado que no nos dejan crecer y ser mejores, porque la caridad tiene que transformar con misericordia, sencillez, humildad y paciencia, todo aquello que ante los ojos del mundo parece perdido o en ruinas. El joven que es solidario con otro joven, le demuestra a este y a la sociedad que no todo está perdido, sino en transformación y construcción.
Decimos sí a la Libertad, pero no apoyada en falsas promesas o ideales que nublan la visión del joven, y antes que unir y planificar la vida, la opacan y disgregan, haciendo que se corra detrás de erróneas ideas de libertad, que sólo ofrecen placeres momentáneos pero no la Felicidad, porque sólo en Cristo estamos llamados a la libertad! (Gal.5,13)
Decimos sí a la verdad y al diálogo, como los valores que abren las puertas para que los jóvenes puedan buscar lo bueno y recto en el ambiente social en que se encuentran, pidiendo ser reconocidos y valorados por todos como constructores de la sociedad, compartiendo, descubriendo, reconociendo y aceptando las distintas realidades, iluminados por los valores evangélicos.
Decimos sí al trabajo en conjunto y a la integración, porque valoramos cada capacidad y cualidad de los jóvenes, quienes en verdad deben ser los protagonistas de la revolución del amor en acción, porque no hay mejor evangelizador del joven que otro joven.
Decimos sí a la naturaleza, valorando los dones que Dios nos regala en el día a día, buscando siempre la paz y la concordia antes que actitudes equivocadas y sin vida, que mutilan las ilusiones y sueños de la juventud de hoy.
Es por eso que decimos también que No. No a los anti-valores y todo aquello que contribuya a una cultura de la muerte, que lo que hace es separarnos unos de otros y de Dios, creando desigualdad social, violencia, discriminación, estigmatización, drogadicción y migraciones.
Decimos no al individualismo que mata la vida comunitaria.
No al consumismo, que ofrece falsas ilusiones de felicidad en el consumir, la apariencia, la publicidad o la moda, creando necesidades ficticias.
Decimos no al absolutismo del placer que mata las dimensiones más profundas, personales, espirituales y religiosas de nuestra vivencia juvenil, que nos hace caer en un acomodamiento de lo que sólo nos da placer, sin tener el sentido del sacrificio y la entrega generosa.
Decimos no a la intolerancia, ya que las verdades no pueden ser impuestas o dadas de manera amenazadora, porque el Reino de Dios siempre es propuesta, ya que por medio del diálogo y el encuentro con Cristo nos damos cuenta de eso.
Decimos no a la injusticia, a las exclusiones sociales, empobrecimiento de los pueblos, que claman por justicia al Señor.
Decimos que no a la discriminación y la marginación de los jóvenes que buscan su felicidad, para que se les otorgue el espacio necesario para que se expresen, y ser así también dirigidos sobre la manera verdadera de ver la vida y todos sus ámbitos.
Decimos no a la corrupción y la violencia que producen insensibilidad, indolencia y amenazan la vida y la integridad de todo el pueblo y en especial de los jóvenes, como en el caso del joven Arlan, quien hasta ahora sigue sufriendo por este mal.
Es por todo esto que afirmamos con toda seguridad La Primacía de la Vida Humana, apuntando a la primacía de las personas sobre las cosas, superando la cultura de consumo, sabiendo que la persona es más por lo que es, que por lo que tiene. Afirmando también la importancia del testimonio y la experiencia, sobre las palabras y doctrinas, creando armonía entre fe y vida, y buscando coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Con fundada esperanza de que el joven puede conseguir grandes cosas en nombre de Dios, nos comprometemos a vivir en un espíritu de servicio, que debe ser el joven la lámpara que alumbra a toda la casa, a toda la sociedad, dejando el autoritarismo a un lado, incluso entre los mismos jóvenes que no han comprendido cómo vivir en un verdadero cristianismo.
Es por esto queridos jóvenes, que estamos llamados a hacer que primeree la fe, la esperanza y el amor que vienen de parte de Dios, siguiendo los pasos del mismo Cristo, para dar un nuevo sentido a nuestras vidas y nuestros trabajos como jóvenes dentro de la iglesia y del mundo, saliendo en búsqueda de los jóvenes necesitados que se encuentren a orillas del camino, a semejanza del Buen Samaritano. Debemos comprometernos a llevar a cabo esta gran tarea, sin desanimarnos ni desalentarnos, sino con la máxima confianza puesta en el Señor y por la intercesión de nuestra madre María Santísima y todo el apoyo de nuestra Iglesia Católica, construyamos sin temor y con alegría la civilización del amor del Reino de Dios aquí en la tierra. Ánimo queridos jóvenes, no están solos, no estamos solos. El Dios de la Bondad, que ama a los jóvenes no nos desamparará, sino que como Padre amoroso nos guiará en esta noble misión de ser los evangelizadores de otros jóvenes…

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