MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Creo no equivocarme, si pienso que tú eres enemigo de la violencia yen esto pienso como tú; pero quizá no has detenido tu reflexión en la raíz detoda violencia, que es el pecado; y, en consecuencia, si eres enemigo delefecto, que es la violencia, debes serlo de la causa, que es el pecado. Todo pecado violenta los derechos de Dios y de los hombres; sidebemos erradicar del mundo toda violencia, hemos de comenzar haciendodesaparecer el pecado; pues, mientras permanezca la causa, producirá susefectos; mientras dure el pecado, no podremos esperar que desaparezca laviolencia.La violencia tiene que hacérsela personalmente cada uno a sí mismo: asus propias inclinaciones, cuando no sean rectas; al propio egoísmo, queenerva y desorienta; a las pasiones que nos apartan de nuestro fin; contratodo esto, cuanta más violencia ejerzamos, mejor.
“El Reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo conquistan” (Mt, 11-12).
La violencia que debemos hacernos a nosotros mismos, para ser justos en la presencia de Dios; no la violencia que podemos hacer con los demás. La violenciaque responde a la monición del Señor, que nos manda tomar nuestra cruz y seguirle (Mt, 16, 24).

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