MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Tú piensas que los otros no te aman tanto a ti como tú los amas a ellos; y piensas eso porque no te aman como tú los amas; con ello estás cayendo en el error de confundir el tanto con el cómo; no son sinónimos.
El cómo responde a la personalidad; y como cada uno tiene su propia personalidad, cada uno tiene su modo de amar, su cómo ama. No pretendas que los demás amen como tú amas, porque eso sería pretender que los demás se despojaran de su personalidad, para adquirir la tuya.
Te he hablado del cómo en el amor; si te fijas en la intensidad, en el tanto, he de decirte que el tanto no se puede medir por el cómo; la intensidad será medida por la propia disposición psíquica; y así, lo que para uno puede ser mucho, para otro puede resultar muy poco; fíjate más bien en tu propia maduración y no juzgues a los demás.
“El Padre mismo os quiere, porque me habéis querido a mí y habéis creído que salí de Dios” (Jn, 16, 27). El único modo de amar a Dios, es amarle sin modo, ni medida; las matemáticas no sirven, cuando se trata de amar a Dios; nunca se le puede amar demasiado, siempre le amamos menos de lo que Él se merece, de lo que le debemos amar.

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