MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

La perfección no se tiene, pero se adquiere.
Nadie puede llamarse perfecto; pero todos estamos llamados a conseguir la perfección.
A nadie se le puede exigir que alcance la perfección en un solo día; pero todos estamos obligados a trabajar de continuo, a esforzamos día a día por alcanzar la perfección.
Nadie llega a ser eminente matemático en un solo día; necesita muchos esfuerzos; nadie se convierte en músico famoso en una semana, son precisos muchos años.
Nadie podrá corregir sus defectos con un solo esfuerzo; pero si ese esfuerzo no lo hace y no lo repite a diario, nunca llegará a ser perfecto.
Es triste tener defectos; pero es mucho más triste hacer las paces con los defectos, resignarse a tenerlos.
“No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo bueno, lo agradable, lo perfecto” (Rom, 12,2). Conocer la voluntad de Dios sobre ti y, una vez conocida, cumplirla fielmente, ésa debe ser tu norma de vida en todo y por todo.
No te olvides que lo único que santifica es la voluntad de Dios.

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