MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

No pienses que todo tiene el mismo valor, ni que todo es igualmente aceptable. Son más beneficiosas las personas que se esfuerzan por hacer mejor las cosas que aquellas que no hacen sino desaprobarlas. Es siempre mucho mejor encender una luz que maldecir de las tinieblas; será más constructivo señalar lo que es correcto, más que detenerse en demostrar lo que es incorrecto.
El mundo necesita más personas que digan qué “puede hacerse” y menos que manifiesten su convencimiento de que es “imposible hacerlo”. Pero no basta eso: es mejor la persona que inspira confianza a los demás, y no la que echa un chorro de agua fría sobre los que han dado aunque no sea sino un paso en la dirección correcta.
Se necesitan más personas que se interesen en las cosas y “hagan algo para corregirlas”, y menos que se pongan a un lado, sin hacer más que descubrir los defectos.
“Vosotros sois mis testigos y mis siervos, a quienes elegí, para que se me conozca y se me crea por mí mismo y se entienda que Yo soy” (Is, 43, 10). Sublime la misión que Dios te ha confiado: ser su testigo y ser su pregonero: ser su apóstol.

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