MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Es bueno que tengas ciencia; es mejor que tengas conciencia; es bueno que sepas qué tiene que hacer; es mucho mejor que hagas lo que saber que tienes que hacer; es bueno que tengas talento, para saber lo que debes hacer; es mejor que tengas el talento de hacerlo.
La promesa, el propósito, son buenos, pero no llegan a ser fecundos sino cuando los cumples, cuando se convierten en realidad.
El éxito es un propósito que se cumplió; el fracaso es un propósito que no llegó a cumplirse; la promesa nunca realizó nada, pues mientras es promesa, no ha llegado a realizarse; cuando ya se realiza, deja de ser promesa para convertirse en realidad.
Todo propósito que permanece en el terreno del propósito es negativo mientras no se concrete en plano de los hechos; toda promesa que sigue siendo promesa es ineficaz mientras siga siendo promesa y no se concreta en el plano de los hechos.
Es la voluntad de Dios la que nos santifica, el reconocimiento y la aceptación de la voluntad del Señor. “No son lo que me dicen: “Señor, Señor”, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad del mi Padre que está en el Cielo” (Mt 7,21).

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