MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Un fracaso no es una vida fracasada; quizá sean necesarios muchos fracasos para que la vida sea un éxito y quizá la ausencia de fracasos sea lo que constituya una vida fracasada.
Porque una vida fracasada es no hacer nunca nada para no exponerse al fracaso. Si nunca haces nada, nunca fracasarás, pero si nunca fracasas, quizá sea porque nunca haces nada; y no hacer nada, ¿no es una vida fracasada?
Si no quieres equivocarte, si no quieres ser criticado, no hagas nada; pero si no haces nada, ya estás equivocado; y si no haces nada, podrán criticarte y en este caso con razón.
Muchos éxitos comenzaron con fracasos; muchos fracasos tuvieron como positivo el haber intentado el éxito; y, después de un fracaso, siempre queda tiempo para una victoria definitiva.
Siempre debemos atribuir a Dios la victoria y los éxitos; los fracasos se deberán a nuestra flaqueza y miseria. “Tuya, Señor, es la grandeza, la fuerza, la gloria, el esplendor y la majestad, porque tuyo es cuánto hay en el cielo y en la tierra…es tu mano la que todo engrandece y todo sostiene” (1 Cr 29, 11-12).

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