MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Cuando uno no piensa más que en si mismo, no hace otra cosa que levantar una barrera inexpugnable contra el verdadero amor. El amor es “comunión”, verdadera entrega mutua; por tanto, has de estar dispuesto a dar y a recibir; para dar, es preciso ser generoso; para recibir es preciso ser humilde; solamente los generosos y los humildes estarán capacitados para amar verdaderamente. Ninguna comunión más profunda, más intima y más real que la comunión con Dios; porque en ella Dios se nos entrega a nosotros plenamente y nos recibe con plenitud; por eso, la comunión eucarística es la mejor forma de llegar a desaparecer nosotros, para convertirnos en Dios, que nos llega a poseer hasta lo más intimo de nuestro ser. Para poder comulgar a Dios, es preciso primero saber comulgar a los hermanos, a todos los hombres; y comulgar a los hermanos es darse a ellos y recibir de ellos.
“Habéis purificado vuestras almas obedeciendo a la verdad, para amaros los unos a los otros sinceramente como hermanos”
(1 Pe, 1, 22). “Hemos de ser justos, hemos de ser buenos, hemos de embriagarnos de paz y de amor  y llevar el alma siempre a flor de labios y desnudo y limpio nuestro corazón.”

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