MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Es incomprensible la antinomia que vive el mundo de hoy: nunca se sintió tan uno, nunca latió tan fuertemente el sentido comunitario y, sin embargo, nunca se vivieron tantos antis: anti esto, anti aquello, antinazi, antiyanqui, anti… en vez de dar lugar a los pro: pro-humano, pro-nacional, pro…
No estará bien desconocer o subestimar los valores de la tierra o de la patria de cada uno, pero si estará mal cerrarse de tal forma a todo lo demás que se nos convierta en aquello que no nos es licito desear, aprobar o favorecer.
¿De qué color es la piel de Dios? pregunta el canto. Es amarilla, es negra, es blanca: todos somos iguales a los ojos de Dios; luego, si todos somos igualmente hijos de Dios, todos somos hermanos y todos debemos sabernos descubrir como hermanos; todos somos viajeros de una misma nave y ésta no gozará de paz mientras no lleguemos a descubrir la futilidad de peleamos entre nosotros.
Las peleas y disensiones entre los hombres no son queridas por Dios; ya el apóstol San Pablo les decía a los corintios: “Temo que haya entre vosotros discordias, envidias, iras, rivalidades, detracciones, murmuraciones, insolencias, desórdenes” (11 Cor, 12,20). Todo esto deshace el racimo de los que debemos salvarnos

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