MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Todos vivimos preocupados por el dinero; sin embargo, no nos ponemos de acuerdo sobre el valor del dinero, pues mientras para unos es un vil metal, para otros es “el poderoso caballero, don dinero”.
Que no se puede vivir sin la billetera lo saben desde el acaudalado hasta el ama de casa que va al supermercado para hacer sus compras. No se discute la posesión o la carencia del dinero, sino la posición que el hombre adopta frente a él.
Utilizar el dinero, hacer rendir al dinero, emplear para el bien el dinero, es una cosa; convertirse en esclavo del dinero, no vivir sino con la mente fija en él, obsesionado por él, es otra.
La Biblia no nos hace falta para conseguir dinero, pero sí para saber utilizar el dinero, para ponerlo a nuestra disposición y bienestar de la sociedad, y no ponernos nosotros a disposición del dinero. Al fin, el hombre, menos se posee a sí mismo; el hombre que sólo posee dinero no pasa de ser un pobre hombre.
“Las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra de Dios” (Mt 13, 22). “Vale más la pobreza del justo que las grandes riquezas del malvado” (Sal 37, 16). No es el dinero el que hace la felicidad.

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