MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Algunos no creen en Dios porque no lo han visto nunca. Pero nunca ven a Dios porque no creen en Él. ¿Cómo van a verlo si no creen que existe? Ese niño que juega con su autito de plástico; ese enfermo postrado en cama hace mucho o poco tiempo; ese obrero que trabaja de sol a sol para llevar el pan a sus hijos; ese empleado dejado cesante en su trabajo…En todos ellos y en muchos más está Dios. En ellos debemos verlo…Si creemos que en ellos está Dios, en ellos veremos a Dios; y si en ellos vemos a Dios, los trataremos de manera muy distinta.
Lo difícil no es tanto creer en Dios, cuanto vivir de tal forma que podamos ver a Dios; porque Dios no se hace ver sino de aquellos que poseen humildad de corazón.
“Que Cristo habita por la fe en sus corazones, y sean arraigados y cimentados en el amor, así podrán…conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento para ser colmados por la plenitud de Dios” (Ef 3,17-19). El conocimiento bíblico está impregnado de amor y no es un mero conocimiento conceptual o platónico; es un conocimiento de vida, que supone vida y lleva a la vida. Por eso el cristiano conoce a Dios, porque lo ama, y lo ama porque lo conoce.

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