MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Quizá haya pocas cosas de mayor trascendencia que la de comprender el sentido de la vida; el sentido de la vida supone que la vida tiene una vocación, un llamamiento, una misión que cumplir; y tu vida la tiene; para poderla cumplir, debes conocerla y estudiarla en profundidad. ¿Qué sentido puede tener la vida del que voluntariamente se hace ignorante de su vocación, de la misión que se le ha señalado? Porque esa misión, esa vocación es personal de cada uno y, en consecuencia, cada uno tiene la suya y es intransferible: nadie puede cumplir tu misión personal, si tú no la cumples. La responsabilidad y gravedad de tu misión personal, radica en que, el que te ha señalado esa misión, es nada menos que Dios; te la señaló al darte la vida, porque te la dio para eso, para que cumplas tu misión; si no la cumples, frustras los planes de Dios, frustras ni vida.
“A los que predestinó, a esos también los llamó; y a los que llamó, a esos también los justificó; a los que justificó, a esos también los glorificó” (Rom, 8, 30). “Cristo murió por todos y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina” (GS, 22).

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