MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Todos anhelamos la alegría, una verdadera alegría, pero no siempre la conseguimos.
Si quieres estar triste, piensa solamente en ti; si quieres estar alegre, piensa en Dios. Al pensar en ti, encontrarás sobrados motivos para la tristeza, porque tú te sientes limitado, y débil; en cambio, al pensar en Dios, encontrarás buenas razones para alegrar tu espíritu, ya que Dios es bondad y amor, y la bondad y el amor no pueden menos que producir una sana alegría.
El que está lejos de Dios, el que vive lejos de Dios o prescindiendo de Dios, está alejado de la fuente de la alegría y de la paz; en cambio, el que vive en Él y con Él, queda absorbido por la paz del Señor, que colma sus deseos de felicidad.
Y entonces es cuando uno descubre que la vida merece vivirse; y que uno puede tener paz, aún en los fracasos y en las propias deficiencias.
Nadie tiene tantos motivos para vivir hondamente feliz como el cristiano. “El que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed; el agua que yo le daré convertirá en él en manantial que brotará hasta la vida eterna” (ja 4,14).

 

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