MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Los niños merecen todo nuestro respeto y nuestro amor. No estará de más que examinemos si hemos faltado al respeto al niño; no solamente los niños pueden faltar el respeto a los mayores; la falta de respeto al niño, por parte de los adultos, es mucho más grave.  Y examinemos si nuestro amor a los niños ha sido siempre sincero, grande y puro.
Y finalmente, analizar, con entera honestidad ante la propia conciencia, si la mirada de los niños, que todo lo descubre, pudo ver siempre en nosotros a Dios. Los niños son como diamantes en bruto, que hay que trabajar y pulir; son una línea de puntos suspensivos, sin saber qué encierran en su suspenso. Quizá de nosotros dependa el que algunos de esos puntos suspensivos se resuelvan en magníficas afirmaciones de fidelidad al deber, de generosidad y de entrega.
“El que reciba a un niño como éste en mi Nombre, a mí me recibe. Pero el que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar” (Mt, 18, .5-6). Cuida de tus niños y cuida de los niños en general; su pureza es lo más hermoso que existe sobre la tierra.

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