MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Si no te pareces a quien amas, es porque no amas a quien te pareces, porque el amor, o encuentra semejantes a los que se aman, o lo hace semejantes.
Y si lo amas, si eres semejante a él, lo defenderán en su ausencia y lo corregirás en su presencia; y, si lo defiendes, lo harás con sinceridad y, si lo corriges, lo harás con profunda caridad.
Si lo defiendes con sinceridad y no lo corriges con caridad, lo ganarás para ti y para Dios, le habrás hecho un bien, habrás contribuido a su mejoramiento y, al hacerlo mejor a él, te habrás hecho mejor a ti.
Y de esa forma te habrás dado a los demás porque el verdadero amor lleva a darse, pero a darse de verdad, sin retaceos ni limitaciones, sin falsificaciones, ni hipocresías.
La actitud de caridad te llevará en ocasiones a corregir a quien amas; pero entonces deberán corregirlo porque lo amas y no pensar que lo amas, porque lo corriges. “No guardes rencor a tu prójimo por ninguna injuria, ni hagas nada en un arrebato de violencia” (Eclo 10,6). Si te examinas con sinceridad y profundidad, verán que, cuando corriges o llamas la atención, hay en ti un tanto por ciento de buena intención pero otro buen tanto por ciento de nerviosismo, de mal genio, de impaciencia.

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