MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

“Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos”. Es la primera bienaventuranza, que Cristo proclamó en el sermón de la montaña.
Pobre de espíritu es el sencillo, el humilde, el que no se paga de sí mismo, el que está convencido de que depende de los demás, de que él solo no puede enfrentar la vida, que necesita de los otros; por eso es pobre, porque no tiene en sí cuanto necesita, sino que lo espera de los demás.
El orgulloso piensa que él y sólo él se satisface, se basta y se sobra; por eso es rico: se tiene a sí mismo. Pero solamente al pobre de espíritu, al que tiene alma de pobre o es pobre de espíritu se le promete el Reino de los cielos; el orgulloso conquistará a los hombres; el humilde conquista a Dios; el orgulloso será dueño de la tierra y sus riquezas; el humilde tendrá como herencia el cielo y sus bienes.
¿Qué prefieres?
 “No está en el número tu fuerza, ni tu poder en los valientes, sino que eres el Dios de los humildes, el defensor de los pequeños, apoyo de los débiles, refugio de los desvalidos, salvador de los desesperados” (Judit, 9, 11). Nunca es más grande el hombre, que de rodillas; no dudes en doblarlas ante tu Dios. En tus rodillas está tu fuerza y la debilidad de Dios.

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