MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

No sé si conoces al autor Mark Twain, escritor de chispeante pluma.
Escribió esta sabia observación: “Esforcémonos en vivir de manera que cuando lleguemos a la muerte, hasta el director de la funeraria la lo sienta.” A los que más se echa de menos al morir son aquellos que trataron sinceramente de hacer mejor al mundo durante su estancia en él, más bien que aquellos que han tomado mucho de la vida y han dado poco.
Aquellos que han tratado de enriquecer al mundo, en servicio de los demás, y no tanto a los que se enriquecieron a sí mismos aun con desmedro de la misma comunidad.
Así, en esta vida los que aman a todos son amados por todos. Las personas desaparecen, pero su recuerdo grato o ingrato perdura mucho tiempo; y, sobre todo, perdurará para siempre en el Corazón de Dios, que aprobará o reprobará.
“Padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus pasos y además abrió el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido”(GS, 22).
Ese nuevo sentido que se da a todas las cosas cuando se las mira desde el ángulo de Dios.

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