MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

La vida es una mezcla continua de alegrías y de dolores, de éxitos y de fracasos, de mañanas llenas de luz y de noches cargadas de oscuridad. ¡Cuántos fracasos, cuántos apagones en la vida de todo hombre, aún en la vida de los héroes, aún en la vida de los santos! No hay que extrañarse, por lo tanto, de que también los tengamos nosotros, aunque no seamos ni lo uno, ni lo otro.
Pero esos héroes yesos santos se hicieron tales, porque supieron armonizar y equilibrar esos momentos; ni se dejaron abatir por las tinieblas, ni se desubicaron por la luz de los éxitos.
Eso, también tú lo puedes hacer; y, si lo puedes, lo debes. Nunca te deslices por la cuneta de los vulgares pensamientos y de las acciones innobles. Deberás caminar siempre con los pies en el suelo; pero que tu corazón esté en el cielo. Allá, en el término de tu camino, como estrella orientadora, fija tu ideal: hacerte cada vez mejor asemejándote a Dios.
¿Quién dicen los hombres, que es el Hijo del Hombre? Ellos le dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas. Díceles: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Simón Pedro le contestó: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt, 16, 13-16). Muchos y muchas veces te preguntarán, quién crees que es Cristo; ¿qué le vas a responder?

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