MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Una de las palabras más hermosas es la palabra apóstol.
Pero con cuanta frecuencia se la falsea: la palabra y la realidad. Ser apóstol no es detectar los fallos y errores de los demás. Ser apóstol no es ser un aguafiestas de la vida; olvidando que Cristo fue un vinofiestas en Caná. Ser apóstol no es dedicarse a salvar almas, dejando de atender las necesidades dee los cuerpos humanos. Ser apóstol no es organizar cruzadas para reprimir el mal en lugar de expandir la dinámica del bien. Ser apóstol no es hablas de la justicia de Dios, sin hacer nada por disminuir las injusticias entre los hombres.
Ser apóstol no es dedicar las migajas de unos minutos a los demás, mientras se pierden horas en una vida estéril o cómoda. Todo esto no sino caricaturas del verdadero apóstol y, como caricaturas, no hacen sino alejar a todos del verdadero apostolado.
Todo cristiano debe ser un auténtico apóstol, pues todo cristiano debe estar constantemente evangelizando; pero no caigamos en el error de ser falsos apóstoles; San Pablo advertía a los primeros cristianos que había “falsos apóstoles, que proceden de formas engañosa, haciéndose pasar por apóstoles de Cristo; y no debe sorprendernos, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz” (2 Cor 11, 13).

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