MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Ayer le di una receta, con garantía cierta de éxito. Sin embargo, parece que usted no quedó bien convencido; al menos del todo. Parece que en no pocas ocasiones trató usted de hacer algo semejante y no le dio el resultado apetecido.
Por eso, a título de garantía de la receta que ayer le di, debo ahora hacerle algunas observaciones: ¿no puso usted algún diente de ajo? ¿No se le escapó demasiada pimienta? ¿Quizá no le cayó descuidadamente algún ají?
Porque, evidentemente, cualquier receta quedaría echada a perder y aún resultaría muy desagradable si le hubiera pasado alguna de esas cosas; ya sabe lo que dicen por ahí: para que una ensalada esté bien sazonada ha de tener mucho aceite y poco vinagre.
¡Qué cosas tienen los cocineros! Su vida tiene mucho de ensalada compuesta de numerosos elementos, a veces difíciles de compaginar; échele a su vida mucho aceite que suavice y no le ponga cara de vinagre a nadie; si prueba, quizá llegue a convencerse de lo que le digo.
“Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía, para usar con todos ellos de misericordia” (Rom, 11, 32). “Como todos caemos en muchas faltas, continuamente necesitamos la misericordia de Dios, y todos los días debemos orar: «Perdónanos nuestras deudas».” (LG, 40)

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