MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Se dice que estamos en el siglo de las revoluciones, pero se olvida que la gran revolución la hizo en el mundo hace veinte siglos Jesucristo. No suele ser muy respetuosa la intención de los que afirman que Jesús fue el gran revolucionario; pero la realidad es que se confunden dos clases muy distintas y aun opuestas de revolución. Hay una revolución que busca el cambio, por el camino del odio, de la violencia, de la guerra, de la destrucción, de la muerte; no es ésa la revolución que nos trajo Cristo. En cambio hay otra revolución, que también busca el cambio, pero más profundo: no sólo de estructuras o regímenes, sino del interior del hombre; quiere un hombre nuevo, en el que reine el amor, la justicia, la caridad, la paz, las buenas relaciones humanas; un hombre con un corazón grande, sencillo, limpio, tierno y compasivo que sepa perdonar, comprender, ayudar, en una palabra: amar.
“En esto consiste el amor: en que vivamos conforme a sus mandamientos. Este es el mandamiento, como lo habéis oído desde el comienzo: que viváis en el amor” (2 Jn, 6). En el amor está comprendida toda la ley.

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