MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Al hombre le gusta asomarse a los umbrales del infinito.
Saber ver la huella de la trascendencia de cada cosa y tener por ello el temblor estremecido de quien roza lo infinito. El soplo permanente del Espíritu lleva a una toma de conciencia de lo humano y de lo divino.
Por lo mismo, ya no se admite un creyente insensible a los abusos y a las injusticias del mundo; no se quiere ya una religión extraña al hombre y al mundo, ajena a la construcción de un mundo nuevo y mejor.
Se experimenta con fuerza el sentido del hombre, y esto es bueno; pero puede no abrirse lo bastante al sentido de Dios, y esto está sucediendo con frecuencia en el mundo de hoy: de tanto buscar al hombre por el hombre, hemos terminado perdiendo  a Dios y no hallando al hombre; mientras que si buscáramos a Dios lo hallaríamos a El y en El nos encontraríamos con el hombre.

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