MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Es muy común dividir la humanidad en dos grupos; los buenos y los malos. Sería interesante que analizáramos en qué grupo nos incluimos, del mismo modo que instintivamente colocamos a los otros entre los malos.
Nos sentimos mejores de lo que somos y, por el contrario, juzgamos a los otros peores de lo que son; pensamos que los otros tienen que cambiar, mientras que nosotros no tenemos ni de qué, ni por qué cambiar.
Pero será bueno que te detengas a pensar, ¿cómo sería el mundo si todos fueran como tú?. Deberías analizarlo con toda sinceridad; no te des fácilmente el “certificado de buena conducta” siendo como eres tan rígido y exigente en dárselo a los que te rodean, no sea que Dios te invierta los papeles y te juzgue a ti con la exigencia con la que tú juzgas a los demás.“No juzguen y no serán juzgados; con lo misma medida con que midan serán medidos”; norma justísima establecida por Cristo para los suyos “Tú que pretendes ser juez de los demás – no importa quien seas – no tienes excusa, porque al juzgar a otros, te condenas a ti mismo, ya que haces las mismas cosas que condenas” (Rom 2,1).
Nuestra vida, aunque humana, Cristo divinizó; y con Él por todo el mundo vamos difundiendo amor.

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