MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Tú sabes muy bien sabido, que todos estamos inclinados a pagar siempre con la misma moneda: ¿por qué no capitalizas ese instinto general? Si alabas a todos, aun en sus cosas más insignificantes, si siempre tienes para todos palabras de comprensión y estímulo, si miras a todos con ojos de bondad y dejas que ellos brillen, no contra tu voluntad, sino contribuyendo tú a su brillo, está seguro que los demás te pagarán con la misma moneda y también tú serás comprendido, serás ayudado, serás bien mirado, recibirás ayuda en todo momento y para todo. Si te das a todos con plenitud; si sabes negar te satisfacciones, para que las tengan los otros; si tu gozo consiste en que gocen los demás, también te devolverán la misma moneda y los otros vivirán para que tú seas verdaderamente feliz. Da y te darán; date y se te darán. Si bien no debes hacerlo por esa razón, es decir, esperando la recompensa, pero Dios suele premiar ya en este mundo con la misma moneda que nosotros utilizamos.
“No tienes excusa, quienquiera que seas, tú que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condena, ya que obras esas mismas cosas… ¿Te figuras, tú que juzgas a los que cometen tales cosas y las cometes tú mismo, que escaparás al juicio de Dios?” (Rom, 2, 1-3).

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