MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

El hombre necesita de la fe, ha de vivir con fe y ha de obrar por la fe. La fe no es cuestión solamente de entendimiento; es también y sobre todo cuestión de corazón y de vida. Por eso, porque es cuestión de corazón, de amor, cien dudas y objeciones no llega a turbarla; aunque también es cierto que cien argumentos y razones no son capaces de hacer surgir un acto de fe.
La fe es la luz que ilumina el camino a seguir, es la respuesta para todas las objeciones; es la fuerza para todas las pruebas; es el bálsamo que suaviza todos los dolores; es el pañuelo que enjuaga todas las lágrimas; es el color que alegra todos los panoramas.
Si no tenemos fe; caminamos a tientas, no puede dar luz el que no la tiene; el creyente conoce el terreno que pisa, la ruta por la que camina, la meta que se ha propuesto. La luz que lo ilumina clarifica el espacio que lo circunda.
El justo vive por la fe; porque vive de la fe, es justo, y porque es justo, es feliz y porque es feliz, transmite felicidad. “El justo vivirá por la fe; pero si vuelve atrás dejaré de protegerlo; pero nosotros no somos los que vuelven atrás para su perdición, sino que vivimos la fe para salvar nuestra vida” (Heb 10, 36-39).

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