MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Parecería que son tres las actitudes que podemos adoptar frente a la realidad del mundo:
-La primera sería la actitud de mirar al cielo, sin hacer caso de la tierra, algo así como los apóstoles se quedaron mirando al cielo cuando Jesús se apartó de ellos;
-La segunda, por el contrario, es la que prevalece hoy: de mirar más bien a la tierra y centrarse en el tiempo, sin mayores preocupaciones de orden superior;
-Pero la tercera ha de ser la de fijar los ojos en el cielo, pero teniendo los pies en la tierra; bien clavados los ojos y bien fijados los pies; ni cielo sin tierra, ni tierra sin cielo.
Hay un compromiso espiritual y un compromiso temporal, que impiden que el hombre cristiano sea un despreocupado; de todo tiene que preocuparse y de todo tiene que responsabilizarse.
Este es el verdadero tercer mundo, la auténtica tercera posición, que nos ubica debidamente en nuestro pensamiento y en nuestra acción.
“Por todo aquel que se declare por mi ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre, que está en los cielos” (Mt, 10,32). Ya nos dice un
Santo Padre: “el cristiano que no evangeliza, es un apóstata”.
Que el mundo esté de colores, es mi sueño y mi ideal; ya Cristo cuenta conmigo, y yo con su gracia más.

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