MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Para los cristianos hay un libro que es la expresión de toda su fe: el Evangelio.
Pero con el Evangelio no se puede jugar a las margaritas: “Evangelio, sí; Evangelio, no, Evangelio ahora sí, Evangelio ahora no”.
Al Evangelio no se le pueden subrayar páginas o frases; es todo el Evangelio el que ha de ser subrayado, porque todo él ha de ser vivido en su plenitud, en toda su dimensión, en todas sus variadas vertientes y aplicaciones vitales.
Se ha escrito un libro con el título de Evangelios molestos; es que , si nos ponemos a vivirlo en toda su plenitud, el Evangelio  es molesto, por la sencilla razón que para cumplirlos debemos esforzarnos, negarnos y siempre resulta molesta negarse a sí mismo y a sus gustos y conveniencias.
El Evangelio no pasó “en aquel tiempo”, sino que debe pasar “en este tiempo”; no se predicó “para aquellas gentes”, sino que se predica “para nosotros”.
El Evangelio no se nos puede caer de las manos; hay que hacer de él “una constante revisión de vida”, hasta llegar a “ver, juzgar y actuar” según normas y su espíritu.
“Las palabras que le dije son Espíritu y Vida” (Jn 6,63). Pero cada uno de nosotros tiene que hacer que las palabras del Señor sean vida en su vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *