MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

No debes confundir lo bueno con lo agradable; lo bueno puede ser amargo, como es la medicina amarga, que sana; y lo agradable puede resultar nocivo.
Luego no puedes guiarte por el criterio de si algo gusta o disgusta, para deducir si es bueno o malo, si puedes o no realizarlo, admitirlo o rechazarlo.
El gusto y el deber muchas veces recorren caminos distintos; no sigas el camino del gusto, sino cuando ese camino coincida con el camino del deber.
En cada persona y en cada cosa hay algo de bueno; tu sabiduría consistirá en descubrir eso bueno, cerrando los ojos a lo que en esa persona o cosa pueda haber de no-bueno. En todo momento puedes decir algo bueno; no vayas escatimando a nadie lo bueno, que puedes darle: eso sería avaricia y egoísmo.

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