MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

“¡Hombre de palabra!” Suele ser una de las mejores alabanzas que se pueden decir de una persona; y ¡cómo duele la infidelidad, cómo nos llega el alma comprobar que tal o cual persona nos ha fallado!
Porque el hombre falla y con frecuencia; en cambio, Dios no falla nunca: siempre cumple lo que dice, su Palabra es la Verdad.
Sin embargo, aunque Dios no falla nunca y el hombre sí falla, es preciso conservar la fe en Dios y la fe en los hombres; lea fe en los hombres nos puede facilitar la fe en Dios y la fe en  Dios nos va a pedir la fe en los hombres.
La fe no se fija en que el hombre pueda o no fallar; la fe se fija más bien en el corazón y nosotros debemos pensar que todos son buenos; de esta forma nuestra fe en los hombres, si no los encuentra buenos, los hará buenos y, en cambio, la fe en Dios nos hará buenos a nosotros.

En el bautismo fuiste consagrado como posesión, cosa exclusiva de Dios; ese Dios “Cuenta contigo”; le has dado tu palabra: Él espera que la cumplas, que seas fiel a ella. Estás seguro de que Él cumplirá con la suya, pues “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mc 13,31). Es de una profunda tranquilidad tener la seguridad de que las promesas del Señor se cumplirán.

 

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