MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

“Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”. El hambre y la sed corporal torturan; pero el hambre y la sed de justicia no es menos apremiante. Todos aquellos que desean vivamente que en el mundo se instaure la justicia, sabiendo que es ésa la voluntad de Dios; todos los que de una u otra forma se juegan por la justicia, para que en el mundo haya más justicia, sobre todo con aquellos que se hallan desamparados, con aquellos que no tienen medios ni influencia para exigirse les haga justicia; los que defienden la justicia, para los pobres, para los oprimidos, para los perseguidos, para los despojados de sus legítimos derechos… todos ésos tienen hambre y sed de justicia y todos, ésos serán saciados. En el mundo de hoy nos cuesta creer que llegará un tiempo en que se hará justicia, justicia verdadera; pero ha de llegar, a no dudarlo, el momento en el que Dios pondrá las cosas en su lugar y dará a cada uno su merecido.
“Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos” (Mt, 5, 20). La justicia evangélica no es la mera justicia delas leyes frías, sino antes que nada la justicia de la ley del amor a los hermanos.

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