MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

“Felices los pacientes, porque recibirán 1a tierra en herencia”, Es la segunda bienaventuranza, que Cristo nos promete. Paciente es quien conserva la calma en medio de las tribulaciones, quien sabe dominarse a sí mismo, pero manteniendo en su interior la serenidad. La paciencia, la resignación, pero no una resignación onerosa, angustiante, sino una resignación de calma, sabiendo que Dios saca bienes de los mismos males, de las mismas lágrimas hace brotar las sonrisas. El que es paciente, contagia la paciencia y la calma a su alrededor; cuantos están con él o a él se acercan, participan de su serenidad; los gana y los mejora. Con la paciencia todo se alcanza, reza el adagio castellano; con la paciencia todo se ve desde distinto ángulo y en todo se descubre nuevo valor. Es duro, en ocasiones, tener paciencia; pero es la única posición ilógica del hombre y del cristiano: del hombre, porque no puede rebelarse contra lo que no está a su alcance modificar; del cristiano, porque debe aceptar la voluntad de Dios. “Necesitáis paciencia en el sufrimiento, para cumplir la voluntad de Dios y conseguir así lo prometido” (Heb, 10, 36). Para que la paciencia no sea un mero estoicismo, ha de ser una aceptación de la voluntad del Señor.

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