Mensaje de Cuaresma del Obispo de la Diócesis de Encarnación Mons. Francisco Pistilli

Queridos fieles de la Diócesis de la Santísima Encarnación:
Hoy iniciamos el tiempo cuaresmal, con el gesto de la imposición de las cenizas. Este gesto nos recuerda la necesidad de la conversión, del cambio de vida. Los gestos de la cuaresma son señales para trazar el camino que nos lleva a la Pascua de Cristo. El significado pleno de estos signos se alcanza dando sentido a lo que hacemos y celebramos.
“Somos polvo y al polvo volveremos” quiere decir, que la realidad material es efímera. Lo espiritual debe ennoblecer la realidad. Las prácticas cuaresmales sirven para liberar del apego desordenado a lo puramente terrenal y para llenar de sentido la vida.
Quiero por eso invitarlos a recorrer el camino de la cuaresma, con un fuerte espíritu de conversión a la miseridordia, al respeto por la vida, al servicio desinteresado y generoso a los pobres y a la amistad con Jesús. Que el ayuno, la limosna y la oración nos ayuden a buscar la plenitud.
AYUNO
Ayunemos de palabras y de acciones que deshonran al prójimo y de todo lenguaje vulgar.
Ayunemos de mentiras y fraudes que lastiman la confianza social.
Ayunemos de toda forma de violencia que lesiona la dignidad y la integridad de las personas.
Ayunemos de toda avaricia, de todo abuso de poder y de toda falta de respeto a la propiedad.
Ayunemos de todo exceso egoista de consumo.
Ayunemos de vicios que crean dependencia.
Ayunemos de todo lo que denigra a la mujer y al varón.
Ayunemos de todo lo que atenta contra el valor de la vida y el valor de la familia.
LIMOSNA
Compartamos el alimento y asistamos a los que necesitan medicamentos, vestido, hospedaje.
Escuchemos y atendamos al menos favorecido, al pobre, al desamparado.
Dediquemos tiempo a los hijos y al diálogo con el cónyuge.
Seamos comprensivos con los que pasan por dificultades y no están en su mejor momento.
Consolemos a los que están atribulados y agobiados.
Seamos amables con todos.
Sembremos alegrías sanas y disipemos el desánimo que paraliza y desmoraliza destacando lo bueno, lo bello y lo positivo de toda persona y de toda realidad.
Seamos solidarios y permanezcamos fieles a nuestros vínculos humanos y sociales en momentos de conflicto y de tensión.
ORACIÓN
Dediquemos un tiempo diario al silencio, al recogimiento y a la plegaria confiada como Hijos de Dios.
Meditemos la Palabra de Dios.
Hagamos nuestro examen de conciencia y renovemos la alianza de nuestra Fe en el Sacramento de la Reconciliacipon.
Renovemos la comunión en Cristo y en la Iglesia participando frecuentemente de la Eucaristía.
Que estos signos den paso a una renovación de nuestro bautismo. Así, la gracia de la Pascua que vence a la muerte, nos regalará esa vida renovada como fruto de una renovada amistad con Jesús. Recorramos este camino cuaresmal con María, nuestra Madre, que es signo de una vida plena en sentido.
+ Francisco Javier Pistilli Scorzara
Obispo de la Diócesis de la Santísima Encarnación
1 de marzo de 2017

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