MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

No es posible prescindir de la cruz en la vida; pero no nos engañemos en imaginar cruces raras; la cruz toma la forma de mil y mil circunstancias diarias en nuestra vida.
El cumplimiento de nuestros múltiples deberes suele ser cruz que gravita sobre nuestros hombros; la fiel ejecución de nuestras obligaciones familiares, profesionales o ciudadanas; la práctica sincera del amor a todos, aún a los que no nos resultan simpáticos; la puesta al servicio de los demás, aún a costa de nuestra propia incomodidad, para que los demás estén y se sientan cómodos; la aceptación de cosas molestas que nosotros no buscamos pero que nos vinieron solas, sin saber de dónde ni porque; todo eso constituye frecuentemente una cruz pesada, o no, pero al fin una cruz.
Feliz aquel que sufre y sabe para qué sufre; feliz quien sufre para que los otros sufran menos. La verdadera cruz cristianas tiene como trazo vertical la tensión hacia Dios y como trazo horizontal el esfuerzo continuo para mejorar la tierra.
Triste es sufrir; mucho más triste es no saber sufrir; el cristiano conoce que debe sufrir con Cristo y por aquellos que fueron redimidos por Cristo. “Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos” (Is 53, 11). Servidor de Dios es Cristo, pero es también el cristiano, que participa de la misión redentora de Cristo.

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