MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Si amar es servir, analiza prudentemente que podrías caer en un error: que quisieras ser amado, porque anhelas ser servido; y anhelar ser servido ya no es amar, sino que muy fácilmente se confunde con el egoísmo. Amor y egoísmo son dos realidades tan distintas y aun opuestas y, sin embargo, tan fáciles de entremezclarse, degenerando el amor en egoísmo, carcomiendo el egoísmo los fundamentos del auténtico amor. ¿Amas o deseas ser amado? ¿Amas para ser amado? ¿O eres amado porque primeramente amaste tú y te han respondido amor con amor? Te quejas de que no eres amado, que no eres aceptado, que no tienes ambiente, que no resultas simpático; ¿no será porque tú no das pie a ser comprendido, aceptado, deseado, amado? Vale la pena que te examines sobre tu amor.
“Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que Tú me has amado, esté en ellos y yo en ellos” (Jn. 17, 26).
El amor de Dios no es egoísta; tampoco debe serlo el nuestro. El amor de Dios es oblativo, es decir, se entrega por nosotros y se entrega a nosotros; así debe ser nuestro amor a Dios y al prójimo.

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