MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

El hombre siempre se ha propuesto una serie de interrogantes, cuya satisfactoria respuesta anhela encontrar: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, que a pesar de tantos progresos hechos, subsisten todavía? ¿Qué valor tienen las victorias logradas a tan caro precio? ¿Qué puede dar el hombre a la sociedad? ¿Qué puede esperar de ella? ¿Qué hay después de esta vida temporal? Hace muchos siglos que el hombre se halla torturado por estos interrogantes y seguirá siéndolo, mientras no acuda a la fe, que es la única que puede dar la luz esclarecedora; una fe sincera y profunda, que lleve al hombre a echarse en los brazos paternales de Dios; de un Dios que piensa en el hombre, que ama al hombre, que se preocupa por el hombre, aunque el hombre no alcance a comprender, por su limitación de naturaleza creada, los planes y designios de ese Dios.
“Bajo la luz de Cristo, imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación, el Concilio habla a todos, para esclarecer el misterio del hombre y para cooperar en el hallazgo de soluciones, que respondan a los principales problemas de nuestra época” (GS 10). Sin la luz de Cristo, no se hallan soluciones definitivas.

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