ORIENTACIONES PARA LA CELEBRACIÓN DEL MIÉRCOLES DE CENIZA

Encarnación, 12 de febrero de 2021

A los sacerdotes y a los fieles de la Diócesis de la Santísima Encarnación

El tiempo litúrgico de Cuaresma inicia este año el miércoles 17 de febrero con la imposición de la ceniza. La Santa Sede a través de la Congregación para el Culto Sagrado y los Sacramentos ha comunicado la forma de realizar este gesto de penitencia y de conversión en las circunstancias sanitarias actuales de la pandemia de covid-19. Al respecto damos estas orientaciones:

1. La Santa Misa podrá ser celebrada con 100 personas en espacios cerrados y 150 personas en espacios abiertos, conforme a las disposiciones sanitarias actuales.

2. Para que más fieles puedan recibir este sacramental, pido a los sacerdotes que impongan la ceniza en las misas del miércoles 17 de febrero hasta el domingo 21 de febrero inclusive.

3. El gesto de la imposición de la ceniza se realiza de la siguiente manera:

3.1. Se traslada el gesto al final de la misa.

3.2. El sacerdote bendice las cenizas en el presbiterio.

3.3. Desde la sede o desde el altar, haciendo el gesto de la imposición de manos da la bendición solemne y luego recita la fórmula habitual de la imposición de las cenizas, una vez para toda la asamblea.

3.4. En forma ordenada y con la distancia necesaria, se acercan los fieles hasta el sacerdote, inclinan la cabeza, el sacerdote echa la ceniza sin contacto físico y sin decir nada y el fiel se retira. 3.5. El coro acompaña con cantos apropiados.

4. Aquellos fieles que no puedan asistir a misa esos días pueden incinerar los ramos benditos del año anterior y en familia imponer la ceniza, con una celebración de la Palabra, oración de los fieles, Padrenuestro, y el gesto de imposición recitando: El Reino de Dios está cerca, conviértete y cree en el Evangelio.

5. El sacerdote, según su disponibilidad, podrá visitar a enfermos y personas mayores, y ofrecerles la imposición de la ceniza siguiendo las orientaciones, así como la Unción de los Enfermos si no la han recibido aún.

Queremos vivir la Cuaresma con espíritu penitencial y de caridad. Recordamos que las prácticas de este tiempo, la oración, la penitencia en el ayuno y en la abstinencia, van unidas al espíritu de fe que mueve y se hace concreto en la caridad. Ante las muchas necesidades presentes que todos tenemos, pero que algunos padecen con mayor urgencia, invito a una renovada y fraterna solidaridad con los más pobres.

 En el Año de la Eucaristía acerquemos nuestros corazones al misterio sagrado y renovemos nuestra comunión en Cristo y en su Cuerpo, que es la Iglesia.

 Reciban mi bendición, por la intercesión de San José, patrono de la Iglesia Universal.

+ Francisco Pistilli Scorzara, P. Sch.

Obispo

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