MEDITACIONES PARA CADA DIA DEL AÑO: Los 5 minutos de Dios de Alfonso Milagro

Por poco nos examinemos a nosotros mismos, fácilmente descubriremos que todos pretendemos cambiar y mejorar a los demás; todos pensamos que el mundo iría mejor si los demás cambiarán.
Y no nos convencemos de que, en tanto no cambiemos nosotros y mejoremos, es inútil que intentemos cambiar y mejora a los demás; el mundo, el hogar el ambiente cambiarán si cambiamos y mejoramos nosotros.
Debemos detectar los ambientes más necesitados de cambio y superación; es imprescindible que nosotros “pisemos fuerte en la vida”, a fin de infundir seguridad en los demás. Para ello deberemos injertarnos en Cristo, como el sarmiento en la vid. “Permanezcan en mí como yo permanezco en ustedes. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mi” (Jn 15, 4-7).

 

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