Peregrinación Nacional en Ca’acupe

“Hoy, en este día al culminar nuestra Peregrinación volvemos una vez más a renovar nuestras promesas, nuestras luchas, nuestros ideales, a los pies de la Virgen de Caacupé y como Pastoral de Juventud decimos a todo el Paraguay “AQUÍ ESTAMOS PRESENTES”.
No nos olvidamos de nuestros compromisos que siguen tan presentes, ni tampoco nos olvidamos de nuestras reivindicaciones que siguen siendo ruta de nuestros desafíos y sueños como jóvenes paraguayos.
Preferimos, como lo dijo el Papa Francisco en su exhortación: “una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades.”

Es por eso que como Jóvenes comprometidos, con nuestra Iglesia y Sociedad, no podemos desviar la mirada de los últimos hechos ocurridos en nuestro país. Por lo que DENUNCIAMOS:
• A la sociedad consumista, cada vez más masificadora, alienante, que nos hace priorizar el tener que el ser, llevando a nuestros jóvenes y adolescentes hacia la cultura del hedonismo, conformismo, egoísmo, que lleva a la marginación de los jóvenes más necesitados.
• Antes que se considere como algo normal y que está bien, seguimos denunciando La corrupción y la impunidad imperante, en las Instituciones del Estado, que nos privan de empleos dignos, de salud al alcance de todos, de educación digna y competitiva, por lo tanto de un mejor futuro.
• La Incoherencia y el egoísmo de la clase política de nuestro país, que con sus acciones dan la espalda a sus promesas y al pueblo, haciendo que exista una élite, que vive con sueldos multimillonarios, como si el país fuera solamente de ellos y de sus familiares, abriendo cada vez más la brecha entre ricos y pobres. Sepan que estamos vigilantes y las seguimos denunciando para que nadie se olvide lo que está mal, lo que no corresponde.
• La inseguridad reinante en las calles, que cada día nos cuestiona si al salir de nuestras casas para ir al trabajo o a estudiar, volveremos a nuestros hogares vivos, viendo como muchos de nuestros jóvenes son baleados o apuñalados por un celular o por dinero.
Alzamos nuestra voz para seguir luchando y reclamando por:
• La defensa de la vida y la familia, seguiremos luchando contra el aborto y toda clase de atentado contra la vida desde la concepción hasta la vejez. Si no defendemos la vida, entonces damos lugar a todo tipo de discriminación, si no existe la vida, no existe ningún tipo de derecho y las leyes están demás.
• Un país libre y seguro, porque el tener a dos jóvenes secuestrados, todos los jóvenes nos sentimos secuestrados, es por ello que insistimos al pedido de libertad de Arlan y Edelio. Es moralmente erróneo justificar la legitimidad de las luchas armadas contra las injusticias sociales cuando se actúa injusta y violentamente contra la dignidad, la libertad y la integridad de las personas; especialmente de aquellas indefensas y de jóvenes ciudadanos de bien, como es el caso de Arlan y Edelio.
• Mayor presencia del Estado en materia de salud, educación y seguridad. En estos temas puntuales seguimos esperando el nuevo rumbo.
• A todas las instituciones, eclesiales, sociales y políticas, la protección de la familia, como base fundamental de nuestra sociedad.
• A nuestros padres, madres e hijos, a fomentar la compresión y el diálogo mutuo a fin de no tener solamente una casa, sino construir un verdadero hogar. También pedimos a nuestros padres más tiempo con nosotros, si el trabajo nos está alejando entonces es tiempo de pensar qué tipo de sociedad estamos construyendo.
Nuestro compromiso ante todo este llamado seguirá siempre firme en la presencia del evangelio, en nuestros proyectos y trabajo, seguirá llevando la buena nueva ahí donde Cristo nos llame y como nos hace acordar nuestro querido Papa Francisco:
“La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas.” Cubiertos con el manto de nuestra Madre María, a la sombra de la Cruz Peregrina y alentados por las palabras del Papa Benedicto XVI en Aparecida, les decimos: nosotros los jóvenes no tenemos miedo al sacrificio, sino a una vida sin sentido y JESÚS es el único que puede llenar ese vacío en nuestro interior.  ¡Viva Cristo! ¡Viva María! ¡Viva la Iglesia! ¡Vivan los Jóvenes! ¡Viva el Paraguay! Pastoral de Juventud del Paraguay
Caacupé, 29 de noviembre de 2014 XVII Peregrinación de Jóvenes a Caacupé”.

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