Presbítero Balbino Leguizamón + QEPD

Entonces Jesús los hizo llamar y dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él». Lucas 18, 16s.

Dale Señor el descanso eterno y brille para él la luz perpetua.

Queridos familiares y amigos del Padre Balbino,
queridos fieles de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Cambyreta,
queridos presbíteros, consagrados y fieles de la Diócesis de Encarnación:

En este domingo, como a muchos de ustedes. me sorprendió la triste noticia del fallecimiento del Padre Balbino Leguizamón, sacerdote de nuestra diócesis y párroco de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Esta despedida nos duele. Necesitamos acompañarnos mutuamente en el dolor, en la elaboración de esta pérdida inesperada, en la oración y en la súplica.

Fue llamado ejerciendo el ministerio al que consagró su vida, al que consagró su corazón y todo su ser. Rezo para que su testimonio cristiano traiga luz en este momento de pena. Que su memoria nos traiga consuelo y fortalezca nuestra fe en este camino de duelo, en el que la providencia nos reúne.

Me uno a todos ustedes, todavía en camino, ofreciendo la santa misa por el eterno descanso de este querido hermano sacerdote. Me apena no poder estar ahí y dar un abrazo, una bendición a los deudos y mi sincero pésame. Lo haré Dios mediante pronto. Que la comunión en Cristo sea ahora y siempre el lugar donde nos unimos y nos apoyamos.

Al Sagrado Corazón de Jesús vuelvo a dirigir esta oración y los invito a que la recemos juntos:

Sé todo para nosotros, Sagrado Corazón; socorro de nuestra miseria, lumbre de nuestros ojos, báculo de nuestros pasos, remedio de nuestros males, auxilio de toda necesidad. De Ti lo espera todo nuestro pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste, cuando con tan tiernos acentos dijiste repetidas veces en tu Evangelio: “Vengan a mí, aprendan de mí, pidan, llamen…”. A las puertas de tu Corazón venimos, pues hoy y llamamos y pedimos y esperamos. De nuestro corazón y del corazón del Padre Balbino te hacemos, ¡oh Señor!, firme, formal, y decidida entrega. Tómalo y danos en cambio lo que sabes que es bueno para nosotros en la tierra y y causa de nuestra dicha en la eternidad. Amén.

Que la Santísima Virgen María nos ampare e interceda para todos la misericordia y la paz de Dios.

+ Francisco J. Pistilli S.
Obispo de Encarnación – Paraguay

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *