Santuario de la Virgen de Itacuá

Miles de peregrinos desde hace días acuden al Santuario para venerar a la Virgen Inmaculada de Itacuá. El Santuario de la Virgen de Itacuá es uno de los más importantes del país. Miles de devotos y peregrinantes, venidos de diversos puntos de Itapúa, del interior del país y de países vecinos como la República Argentina y Brasil, renuevan su fe año tras año ante la Virgen de los Milagros de Itacuá, patrona de Itapúa, conocida también como la “Virgen de los pobres”.  
La imagen sagrada enclavada sobre un peñasco en un codo de río Paraná entre Itacuá –Punta de Itacuá- y la Isla Cañete –hoy desaparecida por el embalse de Yacyretá- aproximadamente a 9 km. de Encarnación, es visitada por fieles de diversas latitudes que guardan hacia la Virgen una inmensa fe y devoción. Muchos peregrinantes aseguran en sus testimonios que recibieron la gracia del milagro de la Virgen, quien escuchó sus ruegos y los curó y/o liberó de sus padecimientos.
Si bien la imagen de la Virgen de Itacuá, es venerada durante todo el año, su festividad es el 8 de diciembre de cada año. La celebración incluye procesión de los fieles por el río Paraná en lanchas y canoas y por tierra en vehículos de todo tipo y caminatas; participación de la celebración de misa a la que muchos añaden pasar el día compartiendo en familia bajo la espesa vegetación.
Con los años, el santuario de la Virgen de Itacuá ha sufrido transformaciones, y desde el año 2000 su paisaje natural se revistió de tinte cultural de fácil acceso, motivando esto mayor flujo de visitantes.

Se cuenta que una madrugada, a principios del siglo XX, la Virgen se le apareció en el lugar denominado Itacuá a un navegante. La visión era de una imagen santa vestida de blanco. En respuesta a su profunda fe, el navegante colocó el cuadro de una virgen en una de las paredes rocosas del lugar, donde se erige actualmente el santuario de la Virgen.
Dicha zona era considerada un paso muy peligroso, para canoeros, jangaderos y barqueros. En el lugar formaba un peligroso peñón, donde se formaban turbulentas aguas entre Itacuá y la Isla Cañete. Los navegantes debían hacer sonar tres pitadas en saludo a la Virgen, mientras que los canoeros y jangaderos, debían recomendarse a la imagen santa para solicitar su protección.
En caso que se omitía el saludo y la recomendación a la imagen santa, alguna tragedia sobrevenía para el escéptico navegante.    
En el año 1945, el Monseñor Rodríguez, trajo la primera imagen de la Virgen en el lugar, al cual también se llamó “Virgen de la Aurora”, que tenía un manto azul y velos blancos. Las primeras décadas la peregrinación a Itacuá, se realizaban exclusivamente por agua, luego por la vera del río y hacia el año 1968 se abrió un camino que comunica entre Encarnación y el santuario.
La Congregación del Verbo Divino, por medio del padre Daniel Linch, consiguió la compra de las primeras cinco hectáreas del actual parque y santuario de la Virgen de su propietario el Sr. Tranquilino Soria. A su vez, Soria donó dos hectáreas más para la capilla mariana.
Cada año miles de peregrinos caminan desde los diversos barrios de Encarnación, así como peregrinos venidos de países vecinos como Argentina y Brasil, hasta llegar hasta el santuario, donde se encuentra un parque natural de más de siete hectáreas. Desde la Parroquia donde se realiza la homilía central, y descendiendo unos 250 metros por una escalera o -paralelamente- por una rampa que bordea el peñasco se llega a lo alto de la gruta donde está enclavada la imagen sagrada de la Virgen de Itacuá.  Son horas de alabanzas, oraciones, miles de piadosas solicitudes y recomendaciones para que la Virgen interceda por el alma de algún enfermo, por la fortificación del debilitado espíritu del pueblo y para emprender con más optimismo el nuevo milenio.
La imagen venerada actualmente en la gruta corresponde a la “Advocación de la Virgen de los Pobres”  por lo que se la llama “Virgen de los Pobres de Itacuá”, que es hoy el título y el mensaje más adecuado que atrae a los devotos que en sus penas y limitaciones recurren a la Madre para pedirle favores.
Se menciona que la Virgen de Itacuá es una réplica de la Virgen de Banneux de Francia, conocida como la “Virgen de los pobres”. La imagen de la Virgen del Santuario de Itacuá, es una estatua similar a las que envía el Santuario de Banneux.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *