Reflexiones dominicales del P. Dr. Manfred Wilhelm

Mis amigos: “Violan ordenanzas, y es como si nada.” Otra de las denuncias por parte de los Medios de Comunicación.
¿De qué se trata? – En lugares céntricos de nuestras ciudades encuentras enormes estructuras de publicidad, que “adornan”, o mejor: “afean” los lugares más hermosas de la ciudad, en contra de Ordenanzas vigentes. Es más: No cuentan con ningún tipo de autorización oficial. Por eso hay denuncias, pero –como tantas veces – no pasa nada.
El Director de Gestión Ambiental expresó, que hubo una “confusión de cuenta corriente catastral” al otorgar el permiso. Parece que las confusiones están al orden del día. Escribía Juan Pablo II: “La crisis más peligrosa que puede afectar al hombre es la confusión del bien y del mal, que hace imposible construir y conservar el orden moral de los individuos y de las comunidades.”
Por lo visto que la comuna no retira a esos carteles por la supuesta excesiva burocracia en los trámites o mejor: por la falta de voluntad y carencia de sentido común y de una clara visión. Así nos pasa con el precio del combustible y el pasaje de de los colectivos. Para subir los precios no hay mucha burocracia, para bajar, sí.
La violación de Ordenanzas, eso ocurre en todas partes: Personas absolutamente irrespetuosas ponen su música a todo volumen hasta la madrugada y no dejan dormir a los que tienen que trabajar. No les importa que hay bebés, ancianos y enfermos en la cercanía. Están los que andan con motos sin escape reglamentario. Esa gente causa ruidos infernales, porque no tienen otra cosa en el cerebro que ruido. – ¿Quién les pone freno a los que creen que están solos sobre nuestro Planeta? Decía San José Marello (1844-1895): “El ruido no hace bien, y el bien no hace ruido.”

Está el tema de las chapas. Millares no han mostrado respeto. Todo el mundo pide ayuda o subsidios al estado, pero ni de lejos piensan en contribuir lo que en el mundo civilizado es norma. El psiquiatra y psicoterapeuta austríaco Viktor Frankl (1905-1997) sostiene, que “la vida exige a todo individuo una contribución”.
En todas partes quieren enarbolar la tricolor nacional para mostrar el orgullo de ser paraguayo. Pero ¿qué clase de paraguayos son esos? – Paraguayos de sinvergüenza,  irrespetuosos, incumplidores y al final bocones todavía, porque se creen para colmo con derecho a sus extravagancias. Esa clase de gente no tiene por qué mostrar la bandera nacional. Sostiene el escritor mexicano Dr. Arturo Hdez Laza: “Sabio es aquel que tiene como bandera la humildad, como escudo la inteligencia, como virtud la honestidad y como poder el amor.”
Que tengas un FELIZ DOMINGO, y considera esa frase del pensador chino Confucio:  “El enseñar a los niños a querer a sus padres y hermanos y a ser respetuosos con sus superiores, pone los cimientos de correctas actitudes mentales y morales para llegar a ser buenos ciudadanos.”
Y a vos ¿qué te parece?
 
Comentario exegético 5. Domingo de Cuaresma [B] (22.03.15).Evangelio Jn 12, 20-33
Entre los griegos, que vienen a ver a Jesús, es decir: los que quieren conocerlo personalmente, algunos son griegos de nacimiento u orientales que hablan el griego. No son necesariamente paganos, porque vienen a Jerusalén para la adoración y para participar de la Fiesta de Pascua. Son personas prosélitas, que en su tierra se habían agregado a la sinagoga judía. Observaban la Ley de Moisés, pero no aceptaban la circuncisión y otras prescripciones ceremoniales.
De estos griegos algunos vinieron junto a Felipe de Betsaida con el pedido de conocer personalmente a Jesús. Pero Felipe no se lo dice directamente a EL, sino traslada el pedido a su paisano Andrés. Los dos van juntos a Jesús para presentarle el pedido. Felipe y Andrés son los dos únicos en el grupo de los Doce, que llevan un nombre griego. Tal vez por esta razón se dirigen a uno de ellos, pensando que se los comprendería mejor.
Hay explicaciones que dicen, que Jesús se había negado al pedido, pero que aprovechó la situación para hablar de su próxima muerte y para declarar, que esa muerte y su elevación hacia Dios será la condición para la salvación de todos los llamados a la redención, así también para los paganos. Los griegos, por el momento, no pueden ver todavía a Jesús, pero su presencia es un signo, de que la hora de la muerte y la glorificación de Jesús ya ha llegado, lo cual significa la primera condición para la actuación universal del Evangelio.
La hora, en que será glorificado el Hijo del Hombre, se entiende por la vuelta hacia el Padre a la gloria celestial. Pero todo esto pasa por la Pasión. Por el momento los enemigos ya pueden ponerle la mano encima, lo que antes no era posible. Jesús lo explica con el grano de trigo que tiene que morir para traer fruto y multiplicarse. Su muerte es entonces la condición para el éxito del trabajo de salvación. Además remarca, que aquel que quiere retener la vida, la va a perder, y por el otro lado: aquel conserva la vida cuando la entrega. Lo mismo explica hablando del servicio a El, que asegura la verdadera vida, porque los servidores y los que le siguen en la muerte, le van a seguir también a la gloria celestial.
La seriedad de la situación, en la que Jesús se encuentra por haber llegado su hora, le causa gran angustia. Como es natural en cada ser humano, también El experimenta miedo frente a esta circunstancia. Por eso se pregunta a sí mismo, cómo debería ser la pregunta adecuada al Padre: ¿Que lo saque de esta hora?
Pero deshace este pensamiento, porque entonces no cumpliría con la Voluntad del Padre. Corresponde el pedido, que el Padre glorifique Su Nombre. El sentido es, que está dispuesto a ir a la muerte, si la obra de salvación así lo exige. El Padre acepta el pedido. Ya ha dado cumplimiento al enviar a su Hijo al mundo, y en sus obras lo glorifica. Pero también en adelante el Padre lo glorificará al Hijo, sobre todo en su Muerte y Resurrección.  
El pueblo no escucha palabras claras, sino solamente algo como un trueno. Pero lo mismo algunos creen, que Jesús habrá recibido un mensaje, tal vez mediante un ángel.
Jesús indica, que la voz no vino por El, sino para testificar frente a los demás, de que Dios ahora quiere ser glorificado mediante su muerte, resurrección y ascensión.
 La Pasión ya ha comenzado prácticamente, y es la hora del juicio divino sobre el mundo; es decir: del mundo que niega a Dios. Su dominador es Satanás. Pero por la muerte de Jesús será privado de su poder y echado de su terreno habitual. La muerte de Jesús le da el golpe mortal.
Mientras los paganos comparten el destino del mundo sin Dios, a los suyos el Señor los atraerá todos hacia sí; es decir: les dará parte de su gloria celestial.

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